Aunque el morro de cerdo admite diversas preparaciones, en Galicia se consume generalmente salado formando parte de cocidos y laconadas.
Otra de las recetas que con él elaboramos los gallegos es simplemente cocerlo y aliñarlo con pimentón y aceite de oliva. De esta misma manera preparamos las orejas saladas.
En todos los casos es necesario desalarlos con anterioridad.
Ingredientes:
Morros de cerdo salados
Pimentón picante o dulce
Aceite de oliva
Si les queda algún pelillo lo quemamos en el fuego de la cocina o con un soplete. Los lavamos bien y los ponemos a desalar durante 24 horas cambiando dos veces el agua.
Los ponemos a cocer en abundante agua hasta que al pincharlos con un tenedor no ofrezcan mucha resistencia, aunque no deben quedar demasiado blandos.
Los cortamos en trozos, les ponemos pimentón y aceite de oliva.
Podemos servirlos encima de unos cachelos.
Entrada destacada
jueves, 28 de enero de 2021
Morro de cerdo salado, a la gallega
domingo, 24 de enero de 2021
Sándwich caliente de atún y huevo
Cuando no queremos complicarnos la vida o necesitamos salir del paso este sándwich es perfecto, es de fácil elaboración y con ingredientes que siempre tenemos por la despensa.
Acompañado de ensalada es una magnífica solución para una cena.
Ingredientes:
3 rebanadas de pan de molde
1 huevo cocido
1 latita de atún en aceite
Rodajas finas de cebolla
1 cucharada de mayonesa
Mantequilla para untar el pan
Los ingredientes son para un solo sándwich.
Antes de tostar el pan tendremos preparados todos los ingredientes para montar el sándwich antes de que éste se enfríe.
Untamos dos de las rebanadas con mantequilla por un solo lado pero las tostamos por los dos.
Tomamos una rebanada, le ponemos la parte tostada con la mantequilla hacia abajo y la cubrimos con el huevo cocido en rodajas y repartimos por encima la cucharada de mayonesa.
Ahora ponemos la rebanada de pan sin tostar y sobre ella distribuimos el atún, colocamos la cebolla en rodajas finas. Regamos con un poco de aceite del atún.
Tapamos con la tercera rebanada de pan con la parte untada de la mantequilla hacia arriba.
Lo cortamos en dos triángulos y lo consumimos recién hecho, antes de que se enfríe, que es como está en su punto.
lunes, 11 de enero de 2021
Ensalada de patatas y salmón ahumado
Sin lugar a dudas mis ensaladas favoritas son las que llevan patatas, además de sabrosas se prestan a una multitud de combinaciones.
Nos sirven tanto de plato único como de acompañante de otros platos.
En esta receta el ingrediente estrella es el salmón ahumado.
Podríamos añadirle otros ingredientes que le quedarían bien como: aguacate, pepinillos en vinagre, tomate… pero con estos me parecen más que suficientes para que nos quede una ensalada deliciosa.
Ingredientes:
Patatas cocidas enteras con piel
Huevos duros
Salmón ahumado
Cebolleta o cebolla
Alcaparras
Aceitunas negras
Aceite de oliva
Vinagre
Sal gruesa
La cantidad de los ingredientes las ajustamos a nuestro gusto.
Cortamos finamente la cebolleta y la agregamos a una vinagreta que habremos hecho con tres partes de aceite y una de vinagre.
Pelamos las patatas y las cortamos en rodajas, las colocamos en el fondo de una fuente plana y las cubrimos con la vinagreta.
Salamos con sal gruesa.
Disponemos encima el salmón con el que previamente habremos formado unos pequeños rollos, salpicamos con las alcaparras y adornamos con el huevo y las aceitunas.
jueves, 7 de enero de 2021
Pastel de calabacín y queso de cabra
Ingredientes:
900 grs. de calabacines
4 huevos
60 grs. de almidón de maíz (Maizena)
200 ml. de leche evaporada
150 grs. de bacon en tiras
1 cebolla mediana
2 dientes de ajo
8 rodajas de 1 cm. de gruesas de queso de cabra de rulo
4 cucharadas de aceite
Sal
Pimienta
50 grs. de queso parmesano o similar rallado
Mantequilla y harina para poner en el molde
Ponemos en una sartén las cuatro cucharadas de aceite y en él pochamos a fuego lento la cebolla picada, el calabacín en trozos no muy gruesos y los dos dientes de ajo bien picaditas. Cuando esté medio pochado todo añadimos el bacon y seguimos cocinando a fuego más fuerte hasta que se consuma todo el líquido que puedan soltar las verduras. Reservamos.
En un bol mezclamos la leche evaporada con el almidón de maíz, añadimos los huevos y batimos todo junto.
Incorporamos a la mezcla el calabacín que teníamos reservado y salpimentamos.
Vertemos en el molde que habremos enmantequillado y enharinado para que no se pegue, espolvoreamos el queso rallado y colocamos las rodajas de queso de cabra.
Horneamos a 180º hasta que esté cuajado y se haya dorado por encima. Comprobamos clavando un palillo.
Si vemos que se dora demasiado y por dentro está crudo tapamos con un papel de aluminio.
Servimos caliente, aunque frío también está rico.
domingo, 3 de enero de 2021
Tostas de mousse de foie grass y queso de cabra con cebolla caramelizada
Unos aperitivos con los que quedaremos bien siempre, teniendo en cuenta que la mayor calidad de los productos se notará significativamente en el resultado final.
De foie grass:
Cebolla caramelizada (receta aquí)
Mousse de foie grass (o foie grass)
Pan tostado
Tostamos unas rebanadas de pan, cubrimos con mousse de foie gras y colocamos encima la cebolla caramelizada.
De queso de cabra:
Cebolla caramelizada (receta aquí)
Queso de cabra de rulo
Galletas Mariñeiras Daveiga (o similar)
Ponemos la cebolla caramelizada cubriendo las galletas y coronamos con una rodaja de queso de cabra.
jueves, 17 de diciembre de 2020
Flamenquines de pollo y panceta
Aunque ya tenemos otra entrada con flamenquines cordobeses hoy añadimos ésta en la que los flamenquines son de pechuga de pollo y rellenos de panceta, que se puede sustituir por bacon.
Ingredientes:
Filetes finos de pechuga de pollo
Lonchas de panceta salada o bacon
Ajo
Perejil
Pan rallado
Huevos
Aceite para freír
Sal
Aliñamos los filetes de pollo con ajo y perejil, podemos ponerles algo de sal pero siempre contando con la que va a aportar la panceta. Para mí es suficiente.
Extendemos cada filete y colocamos una loncha de panceta encima.
Enrollamos y pasamos por pan rallado.
Ahora por huevo.
Nuevamente por pan rallado.
Freímos en abundante aceite, a fuego medio, hasta que estén dorados por todas partes.
sábado, 12 de diciembre de 2020
Pestiños
Los pestiños son un postre típicamente español, concretamente de Andalucía, aunque en menor medida la receta está extendida por toda la geografía española.
Su origen proviene de la cultura musulmana que estuvo varios siglos asentada en la región andaluza.
La receta es muy fácil y aunque se degustan todo el año las épocas más tradicionales son Navidad y Semana Santa.
Ingredientes:
300 grs. de harina
100 ml. de aceite de oliva suave
100 ml. de vino blanco
1 cucharada de matalahúva (anís en grano)
1 cucharada de ajonjolí (opcional), yo no le pongo
Piel de limón
1 pizca de sal
Aceite para freír, oliva suave o girasol
Azúcar y canela para rebozarlos
Miel si los queremos con almíbar de miel
En una sartén ponemos el aceite el fuego con la piel de limón hasta que la piel empiece a dorarse. En ese momento añadimos la cucharada de matalahúva (y el ajonjolí si optamos por ponerlo) y apagamos el juego. Dejamos enfriar a temperatura ambiente.
Cuando esté frío retiramos la piel de limón y lo echamos en un bol junto al vino blanco, la harina y la sal. Si no queremos que los anises se encuentren en los pestiños podemos colar el aceite.
Mezclamos bien y lo sacamos del bol y amasamos con las manos hasta que se forme una masa homogénea. Es una masa que no se pega para nada a las manos.
Dejamos reposar media hora.
Cuando haya pasado ese tiempo tomamos una porción de masa y la estiramos bien fina, la cortamos en cuadrados del tamaño deseado, lo que nos sobra lo utilizamos de nuevo uniéndolo al resto de la masa y volviéndolo a estirar.
Para formar los pestiños tendremos cerca un recipiente con un poco de agua para que se peguen bien las puntas y no se abran al freírlos.
Llevamos hacia el centro una punta del cuadrado y la humedecemos ligeramente con los dedos mojados en el recipiente de agua.
Tomamos la punta opuesta a la que hemos humedecido y la llevamos encima de ella presionando ligeramente para que queden unidas.
Calentamos abundante aceite en una sartén y lo mantenemos a un fuego medio bajo, freímos los pestiños hasta que estén dorados.
Ahora si los queremos bañados en jarabe de miel calentamos seis cucharadas de miel con tres de agua, los mojamos con este almíbar y dejamos escurrir sobre una rejilla.
Si no los queremos con la miel mezclamos azúcar con canela molida y los rebozamos antes de que se enfríen.
miércoles, 9 de diciembre de 2020
Gallo al vino (coq au vin)
Este plato procede de la cocina francesa y es uno de sus platos de aves más emblemático. Es adecuado para hacer con un pollo de corral casero que no sea demasiado joven para que su carne tenga más consistencia y de más sabor al plato. En lugar de pollo también queda rico con una gallina de aldea, sin embargo con un pollo de granja desmerece mucho.
Ingredientes:
2 kg. de pollo casero
150 ml. de aceite de oliva
750 ml. de vino tinto
1 cebolla grande
4 zanahorias para la salsa
4 dientes de ajo
150 grs. de champiñones
150 grs. de panceta cortada en bastoncitos
12 cebollitas
2 zanahorias para tornear en trozos
Laurel
Tomillo
Pimienta en grano
Harina
Caldo de pollo
El pollo del que disponía era muy grande, pesaba unos cinco kilos, lo corté en trozos y utilicé como dos kilos que son más que suficientes para cuatro comensales.
El día anterior cortamos el pollo en trozos grandes y lo marinamos con el vino, las zanahorias en trozos, la cebolla en juliana, los ajos, laurel, tomillo, unos granos de pimienta y dos o tres clavos. Guardamos en la nevera hasta el día siguiente.
Retiramos el pollo del marinado, lo pasamos por harina y lo freímos en una sartén con el aceite hasta que esté dorado por todas partes, lo retiramos y lo ponemos en una cacerola.
Escurrimos las verduras del vino y las cocinamos unos minutos en la sartén con el aceite que nos quedó de freír el pollo, si hiciese falta ponemos un poco más. Cuando estén un poco cocinadas las volcamos con el aceite en la cacerola junto al pollo, cubrimos con el vino del marinado y con un vaso de caldo. Salamos ligeramente, al final lo probaremos y añadimos alguna sal más si le hiciese falta.
Añadimos las otras dos zanahorias que habremos cortado en trozos y torneado para luego servir de acompañamiento.
Mantenemos al fuego, teniendo la precaución de retirar los trozos de zanahorias cuando estén blandas, hasta que el pollo esté tierno. Según lo que tarde en hacerse el pollo puede ser que necesitemos añadir algo más de caldo.
Mientras se está cocinando el pollo ponemos dos cucharadas de aceite en una sartén y a fuego suave freímos la panceta y las cebollitas, dos o tres minutos antes de retirarlas añadimos los champiñones y los salteamos. Apagamos el fuego y reservamos.
Cuando el pollo esté tierno lo retiramos de la cazuela y trituramos la salsa con la batidora de brazo, si vemos que la salsa está un poco suelta ponemos una cucharadita de pan rallado, volvemos a triturar y volvemos la cazuela al fuego, añadimos de nuevo el pollo y también la panceta, las cebollitas, los champiñones y los trozos de zanahoria que teníamos reservados. Cocinamos todo junto cinco minutos más.
Servimos el pollo con la salsa y acompañado de las verduras y la panceta.
lunes, 7 de diciembre de 2020
Buñuelos de yogur
Estos buñuelos tienen la particularidad de que se preparan en un momento y no llevan huevo en su elaboración, ahora que la masa es más compacta que la de los que sí lo llevan. Si lo que esperáis son unos buñuelos livianos y suaves ésta no es la receta adecuada.
Ingredientes:
160 grs. de harina
2 yogures naturales
8 grs. de levadura en polvo
Azúcar y canela para rebozarlos
Mezclamos los yogures con la harina y la levadura, removemos hasta que se forme una masa uniforme.
Ponemos abundante aceite en una sartén, cuando esté medianamente caliente con dos cucharitas de postre vamos formando unas pequeñas porciones que echamos en la sartén y mantenemos a fuego suave hasta que estén dorados. Generalmente ellos mismos se dan la vuelta pero si no lo hiciesen se la damos para que se doren por igual por todas partes.
Recién fritos los pasamos por una mezcla de azúcar y canela.
sábado, 21 de noviembre de 2020
Patatas revolconas
Las patatas revolconas también llamadas meneás, machaconas o removidas, son un clásico de algunas provincias de Castilla León y Extremadura, aunque últimamente su consumo está extendido por toda la geografía nacional, ya sea servido en cazuela, como guarnición o sobre una tosta. En Ávila es la tapa más tradicional. Viene a ser un puré de patata aliñado con un refrito de ajo y pimentón, generalmente acompañado de panceta en torreznos, aunque algunos cocineros también le añaden chorizo en rodajas.
Ingredientes:
4 patatas grandes u 8 medianas
5 cucharadas de aceite
200 grs. de panceta carnosa
4 dientes de ajo
1 cucharadita de pimentón dulce
1 cucharadita de pimentón picante
2 hojas de laurel
Sal
Pelamos las patatas, las cortamos en trozos y las ponemos a cocer con la sal y el laurel. Se pueden cocer enteras y con piel pero yo me decanto por pelarlas y cortarlas antes de cocinarlas.
Cuando están bien cocidas las escurrimos reservando un vaso de agua de la cocción.
Mientras se cuecen las patatas cortamos la panceta en trozos y la freímos en las cinco cucharadas de aceite, si la panceta tiene mucha grasa reducimos la cantidad de aceite. Cuando esté frita a nuestro gusto la retiramos y reservamos.
Trituramos un poco los ajos y los echamos en el aceite que nos quedó de freír la panceta, les damos unas vueltas en el fuego y antes de que cojan color ponemos el pimentón, inmediatamente para evitar que se queme, añadimos medio vaso del agua que habíamos reservado
Volcamos sobre las patatas que tenemos ya escurridas y las vamos aplastando con el mango del mortero o con un tenedor hasta que estén más o menos machacadas según nuestro gusto, si nos parece podemos añadirle más agua de la reservada hasta que tengan la consistencia deseada.
Las presentamos en una cazuela de barro con la panceta por encima.
También podemos presentarlas en forma de tosta, poniéndolas sobre una rebanada de pan tostado.
miércoles, 18 de noviembre de 2020
Salsa de aguacate - Costilla al horno con salsa de aguacate
Una salsa súper sencilla, muy rica y que nos sirve para acompañar infinidad de platos.
Ingredientes:
1 aguacate mediano (180-200 grs.)
1/2 yogur natural
1 diente de ajo grande
2 cucharadas de zumo de limón
1 cucharada de aceite de oliva
Sal
Pimienta
Ponemos todos los ingredientes en un recipiente y trituramos hasta que nos quede una salsa fina.
Es una salsa que nos sirve como acompañamiento de infinidad de platos como: ensaladas, fajitas, pescados, carnes, pasta, tostas o bocadillos…
Hoy la acompañé de costilla de cerdo al horno y patatas cocidas con piel hechas en el microondas.
La costilla sencillamente va aliñada con zumo de limón y sal gruesa, la horneamos sobre la parrilla del horno a 200º, cuando se dore por encima le damos la vuelta para que quede dorada por los dos lados.
Las patatas después de lavadas las pinchamos con un tenedor por varios sitios y las ponemos en el microondas a máxima potencia durante diez minutos, a mitad de la cocción les damos la vuelta.
domingo, 15 de noviembre de 2020
Mousse de arándanos
Ingredientes:
250 grs. de arándanos y alguno más para decorar
180 grs. de azúcar
200 grs. de queso crema
300 ml. de nata para montar
Aunque yo utilicé esta cantidad de azúcar se puede aumentar o disminuir adaptándolo al gusto de cada uno.
Con un tenedor chafamos ligeramente los arándanos, les ponemos 100 grs. de azúcar y los cocinamos entre unos cinco o diez minutos hasta que se ablanden. Los trituramos hasta que quede una crema fina. Dejamos que se enfríen.
En un bol montamos la nata con los 80 grs. de azúcar restantes hasta que nos quede bien firme.
Cuando los arándanos estén bien fríos los mezclamos con movimientos envolventes con aproximadamente las tres cuartas partes de la nata, dejando el resto para poner por encima de la mousse.
miércoles, 11 de noviembre de 2020
Centollos (centollas) de las rías gallegas
Después de cinco meses que estuvieron en veda, los centollos gallegos regresan al Muro de La Coruña. Empiezan a estar buenos pero aún les falta un poco para alcanzar sus mejores momentos.
Nuestros centollos son de mayor calidad que los foráneos y si deseamos diferenciarlos nos fijaremos en que tienen: el color rojizo más fuerte, patas más largas, caparazón con vellosidades, uñas más puntiagudas y restos de algas o moluscos adheridos al caparazón, están en veda desde finales de primavera hasta noviembre y el precio es más elevado.
En la foto superior vemos dos centollos gallegos, un macho y una hembra. En la que está a continuación hay dos machos importados, concretamente de las islas británicas.
En esta entrada vamos a enseñar como cocer, abrir y presentar un centollo en la mesa.
En el momento de la compra los centollos siempre deben estar vivos, es lo que nos garantiza la frescura, no quiere decir que a pesar de estar muertos no estén frescos ya que la muerte puede ser reciente, pero si están vivos ya no hay ninguna duda.
El debate se presenta a la hora de elegir: ¿macho o hembra?.
La carne del macho es superior, pero la hembra tiene corales que para mi son lo más sabroso, pero eso ya va en el gusto de cada uno, de todas maneras parece que un número mayor de consumidores se decantan por las hembras ya que su precio generalmente es más elevado.
En la siguiente foto presentamos un centollo macho, se ve la lengüeta alargada y las patas delanteras más desarrolladas que en las hembras.
En ésta vemos un centollo hembra con la lengüeta más grande y redondeada, las patas delanteras mucho más pequeñas que las del macho.
Para cocer un centollo ponemos en una olla agua con sal suficiente para que lo cubra, si está vivo lo pondremos en el agua fría y la iremos calentando suavemente para que el centollo no suelte las patas, también podemos optar por matarlos antes de cocerlos poniendo una gotas de vinagre en la boca, cuando dejan de echar espuma y moverse están muertos, entonces los ponemos a cocer en agua hirviendo con unos 50 grs. de sal por cada litro de agua y unas hojas de laurel. Los coceremos entre diez y quince minutos dependiendo de su tamaño.
Después de cocidos los dejamos que se enfríen un poco y procedemos a prepararlos para llevarlos a la mesa.
Primeramente le sacamos el abdomen que es la lengüeta que tiene en la parte de abajo, redondeada en las hembras y alargada en los machos. La desprendemos y tiramos de ella suavemente para que arrastre la vena que es como una tripa negruzca y alargada que no se come.
Luego separamos las patas, girándolas suavemente se desprenden fácilmente.
A continuación, con el caparazón hacia abajo para que no pierda parte del caldo que contiene, haciendo un poco de fuerza con las manos lo separamos del cuerpo.
Retiramos las branquias que son como unas bolsitas que tiene a ambos lados del cuerpo, no se comen ya que son duras y generalmente tienen arena.
Con un cuchillo fuerte cortamos el cuerpo a la mitad
Luego cada mitad en dos o tres trozos dependiendo del tamaño del centollo.
Las patas las podemos romper un poco con un mazo de cocina o presentarlas enteras en la mesa, en este último caso tendremos que disponer una tenaza para marisco. El caparazón con el caldo lo consumimos así mismo con una cucharita, o lo preparamos añadíendole un poco de vino blanco, generalmente Albariño o Ribeiro y se acompañan de un buen pan para mojar.
En ésta foto, aunque es de mala calidad, los vemos como llegaron a casa, recién sacados del mar.
Los centollos se pueden congelar pero para que no pierdan demasiado con este proceso debemos seguir unas normas:
Nunca lo haremos con los centollos crudos, los cocemos como si los fuésemos a consumir en ese momento.
Los envolvemos en un paño de algodón empapado de agua de cocerlos.
Los dejamos enfriar, los introducimos en una bolsa de plástico hermética o bien cerrada y congelamos.
Para descongelarlos lo haremos de un día para otro en la nevera.

