Generalmente, con algunas excepciones, las cantidades son para cuatro personas.

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viernes, 1 de noviembre de 2024

Caracoles a la llauna

Una manera más de cocinar los caracoles es a la llauna, el nombre de la receta proviene de que la bandeja en la que suelen hacerse se denomina llauna . Es una receta catalana, en ella los caracoles se cocinan a la brasa, pero si los queremos hacer en casa usaremos el horno.
La variedad de caracoles utilizada es la de caracoles bobe, pero si no disponemos en ese momento podremos utilizar otros que nos convengan

Aunque generalmente se hace con los caracoles crudos, yo utilizo los precocidos ya que vivos me resulta demasiado difícil conseguirlos.



Ingredientes:
1 kg. de caracoles Bobe
Aceite de oliva virgen
Brandy
Ajo
Perejil
Sal

Las cantidades las adaptaremos a nuestro gusto.

Empezamos poniendo una capa fina de sal en el fondo de la bandeja.

Colocamos los caracoles sobre ella, con los huecos hacia arriba.

Los salamos, pulverizamos con aceite de oliva y horneamos A 180 º durante 15 minutos.

Los retiramos del horno, los rociamos con brandy, añadimos sobre cada uno un majado de ajo y perejil. Pulverizamos de nuevo con aceite de oliva y horneamos cinco minutos más.


Servimos calientes acompañando con alioli

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domingo, 8 de septiembre de 2024

Caracoles a la riojana

En la zona que vivo no hay gran afición por los caracoles, de ahí que la oferta de venta sea muy limitada. Únicamente se consiguen precocidos refrigerados o congelados. 
De todas maneras, como a mi me encantan, me ciño a lo que hay en el mercado y no dejo de prepararlos de diferentes maneras a cada cual más rica.

Hoy están elaborados a la riojana y se puede decir que no desmerecen de ninguna otra preparación, quedaron deliciosos.

Ingredientes:
500 grs. de caracoles listos para cocinar
3 tomates maduros
1 cebolla mediana
2 dientes de ajo
½ chorizo en rodajas
20 grs. de taquitos de jamón
3 cucharadas de aceite de oliva
Un chorretón de vino tinto
1 cucharada de pulpa de pimientos choriceros o ñoras
1 pimiento morrón rojo asado o 3 pimientos del piquillo en conserva
Sal
Pimienta
Cayena al gusto
1 hoja de laurel

Los caracoles que yo utilizo ya vienen limpios y precocidos. Los venden refrigerados y solamente hay que lavarlos y hervirlos cinco minutos antes de incorporar a nuestro guiso.

Ponemos una cazuela al fuego con el aceite en el que pochamos la cebolla y el ajo finamente picados. Cuando estén a punto agregamos el chorizo y el jamón, damos unas cuantas vueltas y añadimos los tomates pelados y en trozos, el pimiento choricero, el vino, el laurel, la sal, la cayena y la pimienta. Cocinamos hasta que se ablanden y con un tenedor los chafamos hasta que quede como un puré pero con tropezones.
Incorporamos los caracoles, y cocinamos a fuego suave durante quince minutos. Si vemos que se nos queda muy seco durante la cocción añadimos algo de agua.
Cortamos el pimiento en tiras y lo echamos en la salsa con los caracoles, cocinamos un par de minutos más y apagamos el fuego.
Dejamos reposar un rato para que se asienten los sabores, incluso de un día para otro están más sabrosos.

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sábado, 7 de septiembre de 2024

Patatas arrieras

Las patatas arrieras es una tapa típica del sur de España, y aunque pueda parecer demasiado calórica al llevar una cantidad considerable de aceite, como generalmente no se degusta en grandes cantidades, frecuentemente como aperitivo, nos las podemos permitir en algunas ocasiones ya que la combinación resulta deliciosa.

Ingredientes:

32 gambas enteras (ocho por persona)
3 patatas medianas
4 dientes de ajo
4 cucharadas de mayonesa con ajo (falso alioli) (receta aquí)
½ cucharadita de pimentón dulce o picante
2 cayenas (opcional)
3 cucharadas de aceite de oliva
Aceite para freír las patatas

Pelamos las patatas y las cortamos en rodajas no muy finas, las dejamos en agua fría.
Hacemos la mayonesa, podemos utilizar de la comercializada pero si es casera resulta mucho mejor.
Pelamos las gambas reservando únicamente las colas, les retiramos el intestino.
Sacamos la piel a los ajos y los cortamos en rodajas finas.
Ponemos las patatas a freír a fuego medio-fuerte, para que nos queden un poco crujientes, pero evitando que se tuesten demasiado. Si preferimos podemos hacer las patatas cocidas, cortadas en dados.
Mientras se fríen las patatas ponemos otra sartén al fuego con las tres cucharadas de aceite de oliva, echamos las cayenas y los ajos; cuando empiecen a tomar color añadimos las gambas y salamos. En un par de minutos están listas; apartamos la sartén del fuego y cuando pierdan un poco de calor, para que no se queme, ponemos el pimentón. Reservamos.
Colocamos las patatas fritas en el recipiente de servir, después de haberlas retirado de la sartén sobre papel de cocina, encima distribuimos la mayonesa con ajo y sobre ésta las gambas al ajillo. Regamos el conjunto con algo del aceite que nos quedó de hacer las gambas.

Servimos.

En lugar de gambas podemos utilizar langostinos o gambones, lo mismo que podemos cambiar la mayonesa con ajo por mayonesa normal; a mi parecer están más ricas con gambas y mayonesa sin ajo, pues con el sabor a ajo que aportan las gambas no necesitan más.

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martes, 14 de mayo de 2024

Cocido madrileño

En casi todas las cocinas regionales españolas nos encontramos con un cocido tradicional o con algo comparable, y aunque puedan ser similares siempre tienen unas  diferencias que los hacen especiales, aunque generalmente casi nunca falta el ingrediente estrella: los garbanzos.
A pesar de que yo soy una incondicional del cocido gallego, no por eso dejo de apreciar la gran variedad de nuestra cocina, y me gusta de vez en cuando variar y degustar otro rico cocido, como en este caso: el madrileño.

Ingredientes:

350 grs. de garbanzos
300 grs. de jarrete
1/4 de una gallina o de un pollo
1 hueso de jamón
2 huesos de caña con tuétano
1 hueso de rodilla
1 chorizo poco curado
1 morcilla de cebolla artesana
1 hueso de espinazo de cerdo
1 trozo de panceta salada poco curada
1 repollo pequeño
2 zanahorias
4 patatas pequeñas
4 puñados de fideos del nº 0 (o del grosor deseado)
1 tomate grande maduro
5 dientes de ajo
Aceite de oliva virgen
1 cucharadita de pimentón dulce
Vinagre
Cominos
Sal
1 huevo
Pan del día anterior o pan rallado

La noche anterior pondremos los garbanzos a remojo en abundante agua con una pizca de bicarbonato.


 

 

En una olla grande ponemos las carnes cubiertas de agua fría, cuando empiecen a hervir les retiramos el agua y la sustituimos por una nueva.

 

 


 

 

Cuando hierva de nuevo añadimos los garbanzos remojados metidos dentro de una redecilla bien limpia (comprada o casera hecha a ganchillo).
 

 

 

Salamos ligeramente, porque al final rectificaremos para ponerlo al punto de sal apropiado. Cocinamos a fuego lento y a medida que las carnes se van ablandando (pollo, chorizo…) las vamos retirando de la olla y reservando. 

Al tomate le quitamos la parte del pedúnculo y por la parte opuesta con un cuchillo afilado le hacemos un corte en cruz superficial en la piel y lo dejamos cocer cuatro o cinco minutos en el caldo, luego lo retiramos, lo pelamos y reservamos.


 

 

Sacamos una poca de agua de la olla para otra más pequeña y en ella cocinamos el repollo lavado y cortado en trozos no muy grandes. También se puede sustituir por judías verdes o servir las dos verduras conjuntamente.

 
 

 

Cuando se haya ablandado a nuestro gusto, lo dejamos sobre un colador para que escurra y cuando ya no suelte agua lo volvemos a la olla en la que lo cocimos. El agua de haberlo cocido la guardamos por si más adelante queremos utilizarla.
Ponemos cuatro cucharadas de aceite en una sartén, en el doramos tres dientes de ajo laminados, dejamos enfriar un poco el aceite y echamos el pimentón. Volcamos sobre el repollo que tenemos reservado.

 

Es tradición acompañar este cocido con las bolas, que no son más que un huevo batido con un diente de ajo triturado, perejil y sal, que espesaremos con miga de pan asentado o con pan rallado. Formamos una especie de croquetas que freiremos en aceite de oliva hasta que estén crujientes por los dos lados.

 

Luego las coceremos unos minutos en el caldo.

Cuando las carnes ya estén casi cocidas añadimos a la olla las zanahorias, peladas y enteras, lo mismo que cuatro patatas pequeñas.
Cocinamos unos quince minutos más, añadimos las bolas, que es lo que se le llama el relleno, dejamos que hiervan en la olla, con el resto de los ingredientes que hay en ella, tres o cuatro minutos y apagamos el fuego. Con cuidado y con un cucharón vamos retirando la grasa que el caldo tiene por encima hasta que quede bien desengrasado.
De esta olla colamos el agua que necesitemos para hacer la sopa a otro recipiente más pequeño. A algunos cocineros les gusta añadir algo de agua de cocer el repollo en una proporción determinada, yo casi siempre le añado una poca, no demasiada.
Cuando el caldo empiece a hervir incorporamos el fideo elegido y cocemos hasta que esté en el punto deseado.

Para hacer la salsa de tomate que acompaña al segundo vuelco, el de los garbanzos, cortamos el tomate reservado en trozos pequeños, le añadimos un diente de ajo triturado, cominos al gusto, unas gotas de vinagre, sal, un chorrito de aceite de oliva y un cucharón de caldo. Lo cocinamos en una sartén pequeña, chafándolo con un tenedor,  unos cinco minutos, o hasta que esté a nuestro gusto, más o menos espesa.


Servimos en la mesa los tres vuelcos:
El primero la sopa de fideo




El segundo los garbanzos con las verduras, las bolas y la salsa de tomate.

El tercero las carnes
 

Los vuelcos se van sirviendo de uno en uno y por separado, pero últimamente ese orden va dejando de respetarse y se sirve la sopa de primero y a continuación se llevan ya los otros dos juntos a la mesa, para que cada uno los distribuya a su gusto.


 

Tanto la salsa de tomate para los garbanzos como las bolas se sirven en el segundo vuelco. En muchos restaurantes ya no los ofrecen pero en la mayoría de los más clásicos sí.
 

 


 

También el primer vuelco se acostumbraba a acompañar con unas cebollitas o unas piparras en vinagre por si a algún comensal le apetecía picar alguna mientras toma la sopa.


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martes, 30 de abril de 2024

Salmorreta alicantina

La salmorreta es uno de los ingredientes utilizados en el Levante español, mayormente en Alicante, para enriquecer sus arroces y que les confiere el punto especial que estos tienen.
Por regla general se añade una cucharada por cada comensal.
Aunque es un punto en los arroces también la podemos utilizar en múltiples guisos de nuestra cocina como: fideuás, estofados, lentejas, salsas...


 

Ingredientes:
30 grs. de ñoras (5 o 6 según tamaño)
600 grs. de tomates maduros
3 o 4 ramas de perejil (opcional)
7 dientes grandes de ajo
50 ml. de aceite de oliva virgen
Sal



Con estas cantidades salen como para 18 comensales. O sea que 18 cucharadas. Si no necesitamos tanta cantidad, el sobrante lo podemos congelar.


 

En una sartén con el aceite pochamos a fuego lento los trozos de las ñoras lavadas, secas y despepitadas  con los ajos laminados. Tendremos cuidado de que no se quemen. 

 
 

 

 

Añadimos las hojas de perejil.
 

 

 

 

 


 

 

Damos un par de vueltas e incorporamos los tomates pelados y en trozos.

 
 

 

 

Cocinamos a fuego suave hasta que los tomates están bien cocidos y la salsa se haya reducido y espesado. La trituramos y ya la tenemos lista para añadir a nuestros arroces y aportarles ese toque especial.

Cuando hacemos la salmorreta resulta útil hacer más cantidad de la que necesitamos, la que nos sobra la ponemos en una cubitera y cuando está congelada la desmoldamos y pasamos los cubitos de salmorreta a una bolsa, los tendremos preparados para utilizar en cualquier momento, tanto para un arroz como para enriquecer cualquier otro guiso. Yo puse dos cucharadas en cada cubito, o sea que suficiente para dos comensales.

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sábado, 16 de marzo de 2024

Habas (fabas) con centollo

Este plato es otro de los muchos que realizamos con las habas (fabas en gallego). En este blog ya tenemos varios y verdaderamente no me puedo decantar por ninguno en especial, pues cada uno tiene un toque distinto, pero todos ricos, ricos…

En Galicia tenemos unas habas de categoría, que no tienen nada que envidiarle a las asturianas; son las “fabas de Lourenzá”, idóneas para este tipo de platos.

Ingredientes:
1 centollo de 1,5 kilos o 2 de unos 700 grs cada uno
400 grs. de habas secas, o 800 grs. de frescas
1/2 cebolla mediana
1 trozo de la parte blanca de un puerro
½ pimiento rojo
½ pimiento verde
2 dientes de ajo
Perejil
4 cucharadas de aceite de oliva
1 chorro de vino blanco
1 cucharadita de pimentón dulce
Sal
Pimienta

Primeramente cocemos los centollos en agua con unos 50 grs. de sal por litro y dos o tres hojas de laurel entre diez o quince minutos dependiendo del tamaño. Los retiramos y reservamos el agua de cocerlos.
Este paso se puede hacer con antelación.

Cuando esa misma agua esté fría en ella cocinamos las habas, como seguramente estará demasiado salada le añadimos una parte de agua sin sal; si las habas son secas las tendremos a remojo desde el día anterior, las pondremos cubiertas con el agua de los centollos fría; a medida que se va consumiendo le añadiremos por dos o tres, o las veces que haga falta más agua fría para cubrirlas (eso es asustarlas para que no se despellejen). Tardarán sobre dos horas más o menos en ablandarse.
Si fuesen frescas que para mi gusto son las mejores, aunque tenemos que limitarnos a su temporada, a no ser que las hayamos congelado en su tiempo, se cuecen mucho antes, en una media hora están cocidas.
Tanto sean frescas, como secas, durante la cocción no debemos removerlas con ningún utensilio, únicamente moveremos la olla con movimiento de vaivén, para evitar que se rompan.
Mientras cocemos las habas vamos haciendo un sofrito con la cebolla, el  puerro, los pimientos, el ajo y el perejil, a fuego muy lento para que se ablande pero no tome color. 
Cuando están las verduras tiernas, añadimos el pimentón e inmediatamente para evitar que se queme regamos con el chorretón de vino. Cocinamos un par de minutos, ponemos un chorro de agua de cocer los centollos, lo trituramos y reservamos.
Sacamos la carne de los centollos tanto del cuerpo como de las patas, procurando que no lleve nada de cáscara. Por otro lado reservamos el caldo del caparazón, que si son hembras deberían tener corales, para añadir al final junto a la carne.
Añadimos el sofrito a la olla con las habas, cocinamos cinco minutos todo junto e incorporamos el caldo del centollo junto con la carne. Esperamos que hierva de nuevo y dejamos reposar al menos diez minutos. Si vemos que la salsa no queda lo espesa que deseamos sacamos unas cuantas habas, las aplastamos con un tenedor y las volvemos a la olla.

El tono amarillento que presenta se debe al color del caldo del centollo, no a que lleve azafrán u otro colorante, que aunque se lo podríamos poner, no es el caso. Solamente lleva el pimentón.

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lunes, 4 de marzo de 2024

Grillos (pintxos vascos)

Los grillos son unos de los pinchos más antiguos y humildes de la gran variedad que se disfrutan en Bilbao, datan de los años veinte, y aunque con el tiempo fueron perdiendo protagonismo, últimamente lo están recuperando.
Sus ingredientes son de lo más sencillo, patata cocida con piel o sin piel, cebolla tierna y lechuga, aliñados con sal (yo en escamas o gruesa) y aceite de oliva virgen, para completarlo coronamos con una aceituna, que es opcional pero que para mí gusto necesaria.

Ingredientes:

Patatas más bien pequeñas
Lechuga de nuestra elección
Cebolla tierna
Aceite de oliva
Sal

Opcionalmente podemos ponerle aceitunas sin hueso o rellenas y unas gotas de vinagre.

Ensartamos en un palillo una aceituna, lechuga, una media luna de cebolla, media patata cocida con la parte plana hacia abajo; aliñamos con el aceite, la sal y el vinagre si optamos por ponerlo.

Como la mayoría de los pinchos es recomendable comerlo de un solo bocado, para que en la boca se integren todos los sabores.

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jueves, 22 de febrero de 2024

Patatas a la riojana

Las patatas a la riojana es un plato tradicionalmente español y concretamente de La Rioja, pero extendido por toda nuestra gastronomía.
Se prepara fácilmente y generalmente con ingredientes que casi siempre tenemos disponibles en nuestra despensa.
Es un plato completo, sacia, y nos da calor y energía en los fríos meses de invierno, aunque también tiene sus adeptos en cualquier época del año.
Los ingredientes por regla general no varían, aunque si lo hacen muchos cocineros en el momento de combinarlos.
A mí particularmente me gusta poner el ajo con el pimentón en un refrito al final de la cocción, para sentir su sabor más acentuado, pero también se puede poner al principio a pochar con la cebolla.

Ingredientes:

4 patatas medianas (kennebec)
200 grs. de chorizo fresco para cocinar
1 cebolla mediana
3 dientes de ajo
4 cucharadas de aceite de oliva
1 cucharada de pulpa de pimientos choriceros
1 cucharadita de pimentón dulce o picante
2 hojas de laurel
Agua para cubrir las patatas.

El éxito del plato reside mayormente en la buena calidad de los chorizos y de las patatas, a éstas les pedimos que sean harinosas para que nos engorden la salsa, a mí me gusta que una parte de ellas se deshaga, pero si las queremos más enteras tendremos cuidado en los minutos finales.

Cortamos finamente la cebolla y la pochamos a fuego lento con dos cucharadas de aceite hasta que empiece a ablandarse pero que no tome color, añadimos el chorizo en rodajas del grosor que nos agraden, sofreímos un par de minutos y añadimos la pulpa de pimiento choricero, el laurel y las patatas chascadas en trozos medianos, las cubrimos de agua y salamos. Cocinamos a fuego medio hasta que están tiernas, la salsa haya reducido más o menos a la mitad y haya tomado consistencia.
En una sartén pequeña ponemos otras dos cucharadas de aceite, freímos los ajos troceados y cuando estén ligeramente dorados, añadimos la cucharadita de pimentón, rápidamente para que no se queme volcamos sobre la olla con las patatas. Removemos y servimos calientes.

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jueves, 4 de mayo de 2023

Tosta de sardinillas a la Rigamonti sobre cama de calabacín a la plancha

Ingredientes:
Calabacín
Sardinillas a la Rigamonti
Cebollino para adornar
Pan de nuestro gusto para tosta

Las cantidades las ajustamos a nuestro gusto dependiendo de las tostas que deseemos elaborar.

Con antelación limpiamos las sardinillas, les sacamos la tripa y la espina; hacemos dos filetes de cada una. Las preparamos con una salsa Rigamonti (receta aquí).
Cortamos el calabacín en rodajas no muy gruesas. En una sartén ligeramente engrasada las hacemos a la plancha. Reservamos.
Tostamos el pan y cubrimos cada tosta con las rodajas de calabacín. Encima colocamos dos filetes de sardinilla con su salsa.
Adornamos con cebollino.

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jueves, 20 de abril de 2023

Botillo o butelo con arroz

Generalmente el botillo o butelo que utilizamos para hacer con el arroz es de las sobras que nos quedan de la receta tradicional y parte del agua en el que lo cocimos.
Eso no quiere decir que no podamos utilizar un botillo cocido expresamente para hacer este gustoso arroz.

Ingredientes:

600 grs. más o menos de botillo cocido
400 grs. de arroz redondo o bomba
1 cebolla pequeña
½ pimiento rojo
1 tomate
2 dientes de ajo
1 litro de caldo de cocer el botillo (semidesengrasado)
4 cucharadas de aceite de oliva

No ponemos sal porque ya nos llega con la que aporta el caldo.

En abundante agua con sal cocemos el botillo a fuego lento durante dos horas por cada kilo de peso del botillo. Lo abrimos y desmenuzamos.

En un recipiente de barro u otro que consideremos apropiado ponemos el aceite y en él sofreímos la cebolla finamente picada, el pimiento en trozos pequeños y los dos dientes de ajo bien picaditos. Cuando esté pochado pelamos un tomate grande, lo cortamos en trocitos pequeños y lo añadimos al sofrito.
Cocinamos durante unos cinco minutos y agregamos el arroz, mezclamos todo durante un par de minutos y añadimos el caldo de cocer el botillo al que habremos retirado una parte de la grasa. Si nos gusta que nos quede caldoso en lugar de un litro de caldo ponemos un litro y medio.
Incorporamos el botillo. Mezclamos con el resto de los ingredientes que tenemos al fuego.
Cocinamos durante unos dieciocho minutos, apagamos el fuego y dejamos reposar tapado durante cinco minutos más.
Servimos caliente.

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viernes, 7 de abril de 2023

Coliflor guisada tradicionalmente al estilo de Huelva

En la entrada de hoy, tanto la receta como las fotos pertenecen a mi queridísima amiga Cinta. Ella me la facilitó para que la pusiese en mi blog por ser una de sus recetas familiares, procedente de la cocina tradicional de la provincia de Huelva. La hace recordando la que su madre hacía toda la vida.
Con ella quiero rendir homenaje a la gran persona que es y agradecerle lo fácil que hizo una etapa de mi vida. Aunque hoy estamos lejos siempre será mi hermana.

Ingredientes:
1 coliflor
4 patatas medianas
1 pimiento verde tipo italiano
2 tomates medianos
½  vaso de aceite de oliva
½ vaso de zumo de naranja dulce
½ vaso de naranja agria
1 cebolla
8 o 10 dientes de ajo, según tamaño
1 cucharadita de pimentón dulce de la Vera
Sal

Si no conseguimos naranja agria la sustituimos por naranja dulce mezclada con zumo de limón.


 

 

 

Pelamos las patatas las lavamos y cortamos en rodajas. Las ponemos en el fondo de la olla rápida.
 

 

 

 


 

 

 

 

Lavamos la coliflor, la cortamos en ramilletes y la colocamos encima.
 

 

 

 

 


 

 

Ahora cubrimos con la cebolla en juliana, el tomate en gajos, el pimiento en trozos medianos y los dientes de ajo al medio y sin pelar. 

 

 

 

 

 


 

 

Salamos, regamos con los zumos de naranja y el aceite. Espolvoreamos con el pimentón.

 

 

 

 

 

 
Tapamos la olla y cocinamos durante 15 minutos desde que suba la válvula. Apagamos y dejamos tapada hasta que pierda el vapor.
Destapamos la olla y lista para servir.


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jueves, 6 de abril de 2023

Manitas de cerdo en salsa vizcaína

La receta se puede hacer con patas de cerdo frescas o saladas. A mí me gusta más con las patas saladas y remojadas para dejarlas en un punto justo de sal.

Ingredientes:

2 patas de cerdo (las puse saladas)
1 cebolla blanca
2 cebollas moradas
2 pimientos verdes, tipo italiano
1 puerro
2 dientes de ajo
1 cucharada colmada de carne de pimientos choriceros
4 cucharadas de tomate frito o 3 tomates triturados
1 hoja de laurel
2 vasos de agua de cocer las patas
5 cucharadas de aceite de oliva

El día anterior ponemos a desalar las patas en un recipiente amplio con agua, abiertas a la mitad, generalmente ya las venden así, pero si estuviesen enteras pediríamos al carnicero que nos las abriese, ya que en casa sería más difícil hacerlo.
Las cocemos con laurel, pimienta, ajo y clavo, hasta que estén bien tiernas, entre dos y tres horas en olla normal y alrededor de una hora en la rápida. Conviene que estén muy cocidas para poder deshuesarlas. Lo haremos mientras están calientes pues si se enfrían será más engorroso. Si preferimos las presentamos  con los huesos, a nuestra elección. Cortamos cada parte a la mitad y las reservamos.


 

 

En una sartén ponemos el aceite con las cebollas, los ajos, los pimientos y el puerro picados. No hace falta que sean trozos muy pequeños. 

 

 

 


 

Cuando estén pochados a fuego lento, sin dejar que tomen color añadimos la pulpa de los pimientos, el tomate, el laurel y los dos vasos del agua de cocer las patas.

 

 

 

 Seguimos cocinando a fuego lento durante unos cuarenta minutos, hasta que esté todo tierno y la salsa haya reducido. La trituramos con la batidora de brazo hasta que quede bien fina.
Introducimos las manitas y cocinamos todo junto un par de minutos, dejamos reposar unos diez minutos y ya las tenemos a punto.


Las servimos siempre bien calientes, si están frías se endurecen.

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martes, 22 de noviembre de 2022

Zurrukutuna

La zurrukutuna es una sopa de ajo tradicionalmente vasca a la que se le añade bacalao desalado.
En su elaboración el pan que se utiliza es el sopako, pero fuera del País Vasco, como es muy difícil conseguirlo, pondremos un pan de nuestro agrado que este asentado de uno o dos días.
Al llevar bacalao y huevos resulta un plato contundente.
Le pongo carne de pimiento choricero aunque no es esencial, también algunos cocineros optan por incluir en su receta salsa de tomate.

Ingredientes para dos personas:

100 grs. de pan del día anterior
150 grs. de bacalao desalado, sin piel ni espinas
5 dientes de ajo grandes
1 guindilla
2 cucharadas de aceite de oliva
1 cucharadita de pimentón dulce
1 cucharada de carne de pimientos choriceros
600 ml. de caldo de pescado, en su defecto agua
2 huevos, a poder ser camperos

No pongo sal porque el pan, el caldo y el bacalao ya aportan el suficiente. Pero podemos ponerle si lo consideramos oportuno.
Le añado caldo de pescado porque siempre tengo en el congelador algún tarro que aprovecho para guardar cuando cuezo pescado o marisco. Si lo necesito lo descongelo y añado agua hasta completar la cantidad deseada.

Primeramente tostamos el pan cortado en rodajas no muy gruesas, lo podemos hacer al horno o en un tostador. Reservamos.
Ponemos una olla al fuego con el aceite, en él doramos los ajos y la guindilla, cuidando que no se quemen.
Los retiramos y en ese mismo aceite ponemos el pan en trozos no muy grandes, removemos un minuto y añadimos la cucharadita de pimentón y rápidamente sin dejar tiempo a que se queme echamos el caldo, la cucharada de pulpa de pimientos choriceros y los ajos que habíamos retirado, si nos gusta bastante el picante también añadimos la guindilla.
Cocinamos cinco o diez minutos removiendo para que el pan se vaya deshaciendo.
Cuando veamos que el pan está blando y se vaya espesando el caldo incorporamos el bacalao, removemos y cascamos los huevos.  
Como a mí me gusta con los huevos enteros mantendremos el fuego lento y sin remover para que los huevos no se deshagan, pero si los queremos mezclados en la sopa removeremos para que se mezclen con el resto de la sopa.


 

 

Cuando los huevos se hayan cuajado a nuestro gusto, apagamos el fuego, dejamos reposar unos minutos y servimos.

 

 

 

 

Yo los serví en cazuela de barro con un huevo por comensal.

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