Generalmente, con algunas excepciones, las cantidades son para cuatro personas.

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miércoles, 11 de noviembre de 2020

Centollos (centollas) de las rías gallegas

Después de cinco meses que estuvieron en veda, los centollos gallegos regresan al Muro de La Coruña. Empiezan a estar buenos pero aún les falta un poco para alcanzar sus mejores momentos.
Nuestros centollos son de mayor calidad que los foráneos y si deseamos diferenciarlos nos fijaremos en que tienen: el color rojizo más fuerte, patas más largas, caparazón con vellosidades, uñas más puntiagudas y restos de algas o moluscos adheridos al caparazón, están en veda desde finales de primavera hasta noviembre y el precio es más elevado. 

En la foto superior vemos dos centollos gallegos, un macho y una hembra. En la que está a continuación hay dos machos importados, concretamente de las islas británicas.


En esta entrada vamos a enseñar como cocer, abrir y presentar un centollo en la mesa. 

En el momento de la compra los centollos siempre deben estar vivos, es lo que nos garantiza la frescura, no quiere decir que a pesar de estar muertos no estén frescos ya que la muerte puede ser reciente, pero si están vivos ya no hay ninguna duda.

El debate se presenta a la hora de elegir: ¿macho o hembra?.
La carne del macho es superior, pero la hembra tiene corales que para mi son lo más sabroso, pero eso ya va en el gusto de cada uno, de todas maneras parece que un número mayor de consumidores se decantan por las hembras ya que su precio generalmente es más elevado.
En la siguiente foto presentamos un centollo macho, se ve la lengüeta alargada y las patas delanteras más desarrolladas que en las hembras.


En ésta vemos un centollo hembra con la lengüeta más grande y redondeada, las patas delanteras mucho más pequeñas que las del macho.

Para cocer un centollo ponemos en una olla agua con sal suficiente para que lo cubra, si está vivo lo pondremos en el agua fría y la iremos calentando suavemente para que el centollo no suelte  las patas, también podemos optar por matarlos antes de cocerlos poniendo una gotas de vinagre en la boca, cuando dejan de echar espuma y moverse están muertos, entonces los ponemos a cocer en agua hirviendo con unos 50 grs. de sal por cada litro de agua y unas hojas de laurel. Los coceremos entre diez y quince minutos dependiendo de su tamaño.

Después de cocidos los dejamos que se enfríen un poco y procedemos a prepararlos para llevarlos a la mesa.
Primeramente le sacamos el abdomen que es la lengüeta que tiene en la parte de abajo, redondeada en las hembras y alargada en los machos. La desprendemos y tiramos de ella suavemente para que arrastre la vena que es como una tripa negruzca y alargada que no se come.


Luego separamos las patas, girándolas suavemente se desprenden fácilmente.


A continuación, con el caparazón hacia abajo para que no pierda parte del caldo que contiene, haciendo un poco de fuerza con las manos lo separamos del cuerpo.


Retiramos las branquias que son como unas bolsitas que tiene a ambos lados del cuerpo, no se comen ya que son duras y generalmente tienen arena.


Con un cuchillo fuerte cortamos el cuerpo a la mitad

 Luego cada mitad en dos o tres trozos dependiendo del tamaño del centollo.

Las patas las podemos romper un poco con un mazo de cocina o presentarlas enteras en la mesa, en este último caso tendremos que disponer una tenaza para marisco. El caparazón con el caldo lo consumimos así mismo con una cucharita, o lo preparamos añadíendole un poco de vino blanco, generalmente Albariño o Ribeiro y se acompañan de un buen pan para mojar.


 

 

 

En ésta foto, aunque es de mala calidad, los vemos como llegaron a casa, recién sacados del mar.


 

 

Los centollos se pueden congelar pero para que no pierdan demasiado con este proceso debemos seguir unas normas:
Nunca lo haremos con los centollos crudos, los cocemos como si los fuésemos a consumir en ese momento.
Los envolvemos en un paño de algodón empapado de agua de cocerlos.
Los dejamos enfriar, los introducimos en una bolsa de plástico hermética o bien cerrada y congelamos.
Para descongelarlos lo haremos de un día para otro en la nevera.

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lunes, 13 de julio de 2020

Variedades de las patatas más cultivadas en Galicia

Galicia es una de las zonas patateras más importantes de España, son patatas muy apreciadas que destacan por su calidad aunque no por la cantidad que se produce.
Pero no todas las variedades gozan del sello Indicación Geográfica Protegida (IGP) que implica el cumplimiento de una serie de controles de calidad  muy exigentes, establecidos por la Conselleria del Medio Rural.
Este sello solamente lo tenía la variedad Kennebec, pero en 2019 se incluyeron otras dos variedades, la Agria y la Fina de Carballo. Al mismo tiempo también se extendió la zona de cultivo a toda Galicia.
Aparte de esas variedades también se cultivan otras como: Frisia, Actrice, Monalisa, o Baraka y las de piel roja Red Pontiac y Desiree. Aunque no gozan de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Patata de Galicia.
Cada una tiene unas características distintas que pueden variar ligeramente con la tierra de siembra, el almacenaje y el tiempo transcurrido desde su recolección.
Siempre se deben guardar en lugares oscuros y frescos.  

Éstas son las variedades más cultivadas:

Kennebec

Es la patata gallega que triunfa en todo el mundo, su nombre es debido a que procede de Estados Unidos. Goza de indicación geográfica protegida como "pataca de Galicia".
Apreciada en toda España en la que por algunos recibe el mal llamado nombre de cachelos, ya que éste se reserva para denominar los trozos de patatas cocidas en agua con sal, ya sean con piel o sin ella.
Es una patata de piel fina, forma alargada o ligeramente redondeada y carne blanca.
Para mí es la patata por excelencia ya que se comporta bien en toda clase de preparaciones: frita, cocida, asada…

Agria

Goza de Indicación Geográfica Protegida (IGP)
Es una patata de piel fina y carne amarilla.
Está considerada como la mejor patata para freír, ya que queda crujiente por fuera y blanda por dentro.
También es apropiada para tortilla, aunque para cocer no lo es tanto, se deshace mucho.

Baraka


La patata baraka es menos conocida que las anteriores.
Es también de piel fina, forma ovalada y carne de un amarillo más claro.
Apropiada para freír y hornear. Para cocer no es muy indicada.

Red Pontiac


Estas patatas son de piel roja y carne blanca. Apropiadas para cocer ya que no se deshacen.
Otra de sus características es que son de las más resistentes a la refrigeración.

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sábado, 2 de febrero de 2019

"Xenos" (bertons) con chorizos “ceboleiros”





En Galicia llamamos xenos a los brotes de las berzas o repollos que nacen al final de la temporada después de haber cortado la cabeza de éstas verduras. Por lo tanto pueden ser de berza o de repollo, en sus diferentes variedades.
Los que hoy presentamos aquí son de berza.



En esta ocasión los acompañamos con unos chorizos “ceboleiros” que aunque antiguamente además de los ingredientes de cualquier chorizo se les añadía calabaza, cebolla, sangre… en los últimos tiempos, de estos ingredientes extra que se le incorporaban a la zorza, queda únicamente la cebolla.
Como es difícil conseguirlos caseros nos conformamos con consumir de los que se comercializan a pesar que la mayoría de las veces o son de mala calidad o están mal conservados por lo que dejamos de adquirirlos.

Antes de continuar con la receta quiero aclarar que generalmente no me gusta nombrar marcas y que si excepcionalmente cito alguna es porque verdaderamente creo que merece la pena darla a conocer, de ninguna manera quiero que nadie se confunda con las que aparecen en multitud de blogs, que las recomiendan porque la marca les regala sus productos con la finalidad que les hagan publicidad, en ellos son recomendadas pero no se puede decir que sea exactamente por su calidad.

Hoy si he conseguido unos chorizos “ceboleiros” en su optimo estado de conservación, curación, con ingredientes naturales y además con un excelente sabor; son de la marca Castelao, que para mi gusto hace unos buenos embutidos, a pesar de que en algunos utiliza demasiados conservantes, antioxidantes… aunque en estos chorizos no es el caso, solamente llevan los ingredientes necesarios: carne de cerdo, sal, cebolla, pimentón y ajo. Lo fotografío al lado de un chorizo gallego tradicional para que se vea la diferencia, generalmente son mas largos y más gruesos.

Aunque utilizamos xenos podría ser otra verdura como berzas, repollo, grelos…

Ingredientes:
2 manojos de xenos
4 patatas medianas
4 chorizos "ceboleiros"
Un trocito de unto (opcional)
Sal

Si optamos por ponerle refrito a la verdura necesitaremos: aceite de oliva, ajos laminados y pimentón dulce.

Lavamos bien la verdura en varias aguas después de haberle retirado los troncos más gruesos y duros; si son grelos los escaldamos durante un par de minutos y los escurrimos antes de cocinarlos.
Ponemos la verdura en una olla con abundante agua hirviendo y un trocito del tamaño de una nuez de unto. Cocinamos el tiempo necesario dependiendo de la dureza de cada verdura, cuando nos parezca que faltan unos veinte minutos para que la verdura esté cocida añadimos las patatas troceadas y dejamos hasta que estén tiernas.
Escurrimos y la aliñamos con una ajada, que es un refrito en el que freímos ajos laminados en aceite y cuando estén dorados dejamos enfriar un poco el aceite y le añadimos una cucharadita de pimentón. La podemos acompañar de huevos cocidos, chorizos, carne de cerdo salada cocida e incluso con carne o pescado a la plancha…


Hoy cocinamos los chorizos junto con la verdura, en este caso ya no es necesario aliñarla con la ajada, (aunque si es de nuestro agrado también podemos ponerla) cuando falte media hora para que esté la verdura echamos los chorizos, que habremos pinchado previamente para que no revienten, a los diez minutos las patatas y con la grasa que sueltan los chorizos y el unto que habíamos puesto al principio ya nos queda la verdura bien aliñada.
Escurrimos y servimos caliente.

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viernes, 6 de octubre de 2017

Castañas asadas


Comienza la temporada de castañas y aunque en el blog hay varias recetas con ellas, no quiero dejar, por sencillas, de poner las castañas asadas. Es una de las formas más tradicional de comerlas.
A finales de octubre en Galicia aparecen las castañas y desde entonces hasta mediados de noviembre y especialmente el día uno de este mes, Día de todos los Santos, se celebra la fiesta del magosto, en el cual las castañas se asan en el fuego acompañadas del vino de la nueva cosecha. 
Es una fiesta relacionada con el culto a los difuntos en la que se celebran diversos rituales tradicionales.


En las casas de las ciudades no es muy común tener un lugar para asarlas en el fuego y recurrimos a hacerlo de diversas maneras que resultan más prácticas y con las que también quedan deliciosas.

Podemos asarlas en el horno, en la cocina o, si queremos rapidez, en el microondas.
Sea cual sea el método que elijamos para asarlas, lo primero que tenemos que hacer es cortarles con un cuchillo un trozo de la piel exterior en un extremo para evitar que exploten.


Si las asamos en el horno lo calentaremos a 200º y las dejaremos hasta que empiecen a estar tostadas por fuera, más o menos veinte minutos.

Yo hoy opté por asarlas en la cocina. Si no disponemos de un recipiente especial para la ocasión, que es una sartén con agujeros, las ponemos sobre una sartén vieja, mejor de fondo grueso, y las tendremos a fuego medio veinte o veinticinco minutos, dándoles vueltas a menudo para que se vayan asando por todas partes.

Las retiramos y las pelamos mientras están calientes ya que cuando se enfrían es mucho más difícil retirarles la piel.
 
Si queremos hacerlas rápidamente las podemos asar en el microondas, para mi gusto no quedan tan bien como en el horno o la sartén pero se hacen mucho más rápido.
Después de haberles cortado el trozo de piel, las cocinamos en el microondas a máxima potencia durante tres o cuatro minutos.
En esta foto las vemos asadas con este método.

 

viernes, 25 de agosto de 2017

Variedades autóctonas de tomate gallego


En los últimos tiempos se están recuperando excelentes variedades tradicionales de tomates que se cultivaban en Galicia y que casi habían desaparecido ante otras quizás más productivas.
Últimamente ya se elevaba a cerca de la veintena el número de variedades recuperadas en toda la comunidad por los centros de investigación. De la provincia de La Coruña provienen las siguientes: Negro de Santiago, Avoa de Osedo, Apementado, Convento, Taller de Lubre, Corazón de Miño, Amarante, José Luis y Pili San Fiz. Esta recuperación fue posible gracias a que familias de agricultores preservaban la semilla desde generaciones anteriores, por eso estas variedades reciben el nombre de los que las conservaban y de los lugares donde fueron recogidas, aunque seguramente habría muchas más por otros lugares gallegos.

A pesar de que de momento están muy poco comercializadas, conseguí estas variedades de pequeños agricultores  ecológicos gallegos:

Avoa de Osedo
Son tomates de gran tamaño, tienen poca semilla aunque son jugosos y muy ricos. Su origen es la localidad de Osedo en el ayuntamiento de Sada.

 
 
Negro de Santiago
Son tomates de tamaño medio, forma redonda ligeramente achatada y color rojo verdoso. Es de los más jugosos, dulces y llenos de sabor. Debido a que su carne es blanda no se puede conservar muchos días sin que parezca que está pasado, por lo que no se encuentra en ventas masivas, pero merece la pena buscarlo en tiendas más pequeñas o especializadas en las que esté bien tratado, ya que quedaremos plenamente satisfechos. Desde el año 2012 se cultivan en Narón.



Convento
Es un tomate achatado que fue recuperado en el ayuntamiento de Bergondo. No es demasiado jugoso pero muy sabroso, por lo que es idóneo para las ensaladas.


Apementado
Tiene forma de pimiento. Es tierno y con mucha carne.
Procede del municipio coruñés de Bergondo.



Corazón de Miño
Tiene un intenso color rojo, carnoso y con una acidez poco elevada. Su forma se asemeja a un corazón, de ahí su nombre. Fue recuperado en el ayuntamiento coruñés de Miño.


Taller de Lubre
Tiene color rojo, es muy jugoso y de un tamaño mediano. Su nombre lo toma de la parroquia bergondesa de Lubre.

O Noso Rosadiño
Este tomate procede de Fene, es de color rosado, intensificando el rojo a medida que se va madurando más.
Es un tomate de tamaño medio, carnoso, de piel fina, jugoso y con un intenso sabor a tomate. Excelente tanto para cocinar como para degustar en ensaladas.
Generalmente se comercializa casi en exclusiva en una determinada cadena de supermercados muy conocida en Galicia.


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sábado, 22 de julio de 2017

Pimientos de Padrón fritos


Si hablamos de gastronomía gallega no puede faltar una mención a los pimientos de Padrón, por eso me parece justo dedicar una entrada exclusivamente para ellos.



En el mercado hay una gran cantidad de pimientos denominados de Padrón, pero en realidad de Padrón (Herbón) son únicamente una pequeña cantidad.
Es muy raro comer verdaderos pimientos de Padrón fuera de Galicia ya que no se producen en grandes superficies y casi toda la producción se queda en el mercado local.







En Herbón se cosechan de mayo a octubre y en el verano están en su momento culminante.
Para que no nos den gato por liebre, o los compramos a agricultores de la zona de Herbón o deben llevar el sello de la Denominación de Origen Protegida.




De todos es  sabido que una de las características de estos pimientos es que algunos pican, es conocida la frase "os pementos de Padrón uns pican e outros non"; en teoría deberían picar sobre un 10% pero muchas veces falla y es mayor o menor la cantidad de los que resultan picantes. Una misma planta da pimientos dulces y picantes y el picor depende tanto de las características genéticas como de las ambientales.





Para freír  estos pimientos los lavamos y secamos bien, les quitamos el rabo pues, aunque en algunos lugares lo fríen con él, no se come y puede dar amargor al aceite.








Freímos en una sartén con abundante aceite de oliva caliente, les damos vueltas constantemente para evitar que se quemen y en dos minutos están listos. Si los queremos un poco más pasados los dejamos un minuto más.





Los retiramos y les ponemos sal gruesa o Maldon, yo opto por la gruesa pues me parece más tradicional.


Se toman como aperitivo o como guarnición de innumerables platos, tanto de carne como de pescado. Riquísimos como acompañantes de unas sardinas asadas o de una tortilla de patatas.

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lunes, 27 de febrero de 2017

Grelos

Me parece oportuno dedicar una entrada a los grelos por la gran relevancia que tienen en la gastronomía gallega, son uno de los emblemas de la cocina en Galicia y ahora por Carnavales están en su mejor momento. Para mí es una de mis verduras favoritas y en estas fechas indispensable.
En mi mesa, ya sea el domingo o el martes de Carnaval, no puede faltar una buena laconada con su cachucha, lacón y chorizos y como no, acompañada de unas buenas patatas y los grelos.
De postre unas orejas, ya que aunque también son típicas las filloas, éstas ya las hago más veces durante todo el año, pero las orejas las reservo exclusivamente para carnavales y si se tercia también las acompañamos de unas flores.
Tanto los grelos como las nabizas son la parte verde del nabo, primeramente salen las nabizas y al irse desarrollando sale un tronco grueso central con sus hojas correspondientes que son los grelos, si los dejamos en la planta florecen y ya pierden su valor gastronómico pues son leñosos; pero si los recolectamos en su punto tienen unos troncos tiernos que para mí es lo mejor del grelo, por eso al prepararlos para cocinar aprovecharemos lo máximo de ellos.

Para cocinarlos, después de retirarles las partes desechables y lavarlos bien los ponemos a cocer en una olla con agua hirviendo con sal (si nos gusta con un trocito de unto) hasta que estén tiernos. Si creemos que van a resultar muy fuertes los hervimos un par de minutos, los escurrimos y los volvemos a poner a cocer en una nueva agua.





Las partes más gruesas también podemos aprovecharlas retirándoles concienzudamente las hebras que tienen en la parte externa.










Así nos quedan después de pelados. Podemos agregarlos a los grelos que vamos a cocinar o podemos reservarlos para otras preparaciones.






Quedan muy ricos cociéndolos unos pocos minutos, pues son muy tiernos, y presentándolos templados con una vinagreta.


También gratinados con mayonesa o con un queso de Arzúa.


Antiguamente los grelos estaban destinados casi exclusivamente para el caldo, laconadas o simplemente cocidos con una ajada; ahora en la nueva cocina gallega se han integrado en una gran diversidad de platos: con marisco o pescado, cremas, revueltos, empanadas…
Galicia es el mayor productor y consumidor de grelos de España, aunque también se cultivan en la parte norte de León y en menor cantidad en otros lugares.
Las variedades que se comercializan son los de Santiago y los de Globo blanco de Lugo, las dos de excelente calidad.

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viernes, 27 de enero de 2017

Morcilla dulce gallega con manzana asada.


En las matanzas del cerdo lucenses antiguamente se elaboraban unas morcillas dulces con manzanas, piñones, arroz… que después de cocinados se embutían en las tripas gruesas del cerdo y se secaban del mismo modo que los chorizos. Esa tradición se fue perdiendo aunque me supongo que aún habrá alguna casa que las siga elaborando.
Ahora las que únicamente se consiguen, y no en gran medida, son las que se comercializan elaboradas con sangre, pan, pasas, cebolla, azúcar… embutidas en tripa sintética y en forma de “U”, que en poco se parecen a las que recuerdo de mi niñez.
Aunque la receta es de lo más simple la incluyo en el blog para recordar las morcillas dulces gallegas, últimamente muy olvidadas.

                                                             






Ingredientes:
Morcilla dulce gallega
Manzanas Granny Smith
Aceite de oliva suave







A mí me gusta acompañarla de manzanas, no muy dulces, ligeramente asadas que con su punto de acidez contrastan con el dulzor de la morcilla y que para mi gusto se complementan perfectamente.

Ponemos las manzanas en cuartos y las asamos sin que se queden demasiado blandas.
Cuando estén casi a punto freímos la morcilla, para eso la cortamos en rodajas medianamente gruesas, les retiramos la piel y las ponemos a freír en una sartén con un poco de aceite de oliva. Primeramente por un lado, les damos la vuelta y freímos por el otro.
Retiramos y servimos acompañada de las manzanas.

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miércoles, 9 de mayo de 2012

Carne asada tradicional


La carne comercializada bajo el amparo de la IGP Ternera Gallega es exclusivamente de terneros nacidos, criados y sacrificados en Galicia, que proceden de razas autóctonas y sus cruces, y que superaron un riguroso programa de control integral.
 
Ingredientes:
1  pez de ternera gallega de más o menos 1 y ½  kg.
1/2 pimiento rojo y 1/2 verde
1 cebolla grande
3 dientes de ajo
1 loncha gruesa de tocino o panceta
Perejil
200 ml. de aceite de oliva
1 vaso de vino blanco
1 vaso de agua

Yo generalmente utilizo para asar el pez de ternera, también llamado redondo delantero,  es una pieza de forma triangular que se encuentra en las patas delanteras de la ternera. También queda muy rica con la llana o con jarrete (por la parte de la bolita), que tienen más gelatina que el pez.


Se puede asar entero y luego cortarlo cuando esté hecho o trocearlo antes de asar, yo hoy me decanté por esto último, porque así quedan más doraditos los trozos por todas partes.
También podemos hacerla en una olla rápida, pero para mi gusto no es lo mismo…




Cortamos el pez en trozos grandes,  luego al cocinarse merman bastante.
Ponemos a calentar el aceite y cuando esté caliente doramos la carne y la panceta por todas partes.
 
 
A continuación añadimos la cebolla en trozos grandes, lo mismo que los pimientos, los ajos y el perejil. Rehogamos unos minutos y echamos el vino y el agua. Cuando hierva ponemos el fuego al mínimo y dejamos cocinar durante unas dos horas y media, dándole vuelta de vez en cuando. Tiene que quedar la carne muy blandita, pero sin llegar a deshacerse. Si es necesario añadimos más vino y agua.

Cuando esté muy blanda la carne, sacamos un poco de salsa para otra olla, para las patatas (si nos gustan amarillas le ponemos un poco de colorante). 
La carne la seguimos pasando lentamente hasta que la salsa se vaya reduciendo y se vaya viendo el aceite, en él la seguiremos dorando a fuego muy bajo y dándole vueltas para que no se queme.
En una sartén con aceite doramos las patatas (lo ideal es que sean patatas pequeñitas pero si no tenemos cortamos las grandes en trozos y los torneamos), luego las echamos en la olla con la salsa que habíamos reservado. Las dejamos cocinar con la salsa hasta que estén tiernas.
Emplatamos y servimos acompañada de pimientos o ensalada de lechuga.