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Generalmente, con algunas excepciones, las cantidades son para cuatro personas.

sábado, 14 de julio de 2018

Ajoblanco


El ajoblanco es una especie de sopa fría, que junto al gazpacho o el salmorejo gozan de gran popularidad en la comunidad andaluza, y en los últimos tiempos en toda España.
Se acostumbra a acompañar con uvas blancas bien dulces, enteras o cortadas a la mitad, aunque también es frecuente hacerlo con melón, trocitos de pescado, costrones de pan, salazones…



Ingredientes:
100 grs. de almendras crudas
70 grs. de miga de pan
1/2 cucharada de vinagre de jerez
50 ml. de aceite de oliva (5 cucharadas)
1 diente de ajo (reduciremos o aumentaremos según nuestro gusto)
Agua fría, más o menos 400 ml.
Sal




Con estas cantidades salen más o menos cuatro raciones que nos pueden servir como aperitivo, si queremos ponerlo como primer plato doblaremos las cantidades.
Aunque las uvas son su mejor acompañante, también lo serví con un hilo de aceite de oliva virgen y crujiente de jamón.
Para mi gusto, las almendras idóneas para este plato son las recién recolectadas, pero como seguramente nos resultarán difíciles de conseguir nos adaptaremos a las que encontramos comercializadas.
Las almendras las compré peladas, pero si viniesen con la piel, las tendríamos que escaldar en agua hirviendo para pelarlas fácilmente.
Las proporciones de los ingredientes están adaptadas a mi gusto, varían mucho de un cocinero a otro; hay quien les pone más almendra y menos miga, otros más miga y menos almendra, más o menos avinagrado, más espeso o más líquido... eso va en el gusto de cada uno.

Remojamos la miga de pan en agua, la escurrimos un poco y la ponemos en el recipiente en el cual vamos a triturar todo; añadimos las almendras, el diente de ajo sin el germen, el aceite, el vinagre y la sal.
Trituramos hasta que nos quede una pasta homogénea, entonces empezamos a incorporarle el agua poco a poco, hasta obtener la consistencia deseada.
Probamos de sal y vinagre, si es necesario rectificamos.
Con un diente de ajo grande queda bastante fuerte, si no nos gusta con el sabor tan acentuado reduciremos la cantidad.
También lo podemos pasar por un colador o un chino si deseamos que nos quede con una textura más fina.
Lo dejamos reposar en la nevera varias horas para que se asienten los sabores.
Servimos fresquito, por eso es un plato idóneo para estos calores estivales.




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