Un preparado que lo mismo nos puede servir de adobo o como aderezo de múltiples platos de carne, pescado o verduras a la plancha.
Nunca está de más tenerlo en nuestra nevera ya que se puede conservar durante muchos días y tiene múltiples aplicaciones.
Yo cada cierto tiempo, generalmente cada semana, según la cantidad que utilice, pongo en la picadora diez o doce dientes de ajo, pelados y con el germen retirado, un manojito de perejil y 100 ml. de aceite de oliva. Trituro todo bien y lo guardo en un recipiente en la nevera para ir utilizando según mis necesidades.
Lo pongo en los guisos, salsas, adobos de carnes y pescados y en múltiples platos a los que les va bien un majado.
Igualmente podemos utilizarlo como una salsa Mery añadiéndole sal y si es de nuestro gusto un chorrito de limón. Realza nuestros platos de pescados, mariscos y carnes a la plancha.
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jueves, 3 de febrero de 2022
Adobo básico de ajo y perejil
lunes, 25 de noviembre de 2019
Procedimientos para facilitar la cocina en la dieta de enfermedad renal
Para ello para reducir una parte de potasio debemos recurrir a determinados procedimientos, como el remojo y la doble cocción, cuando queremos consumir vegetales.
En esta entrada voy a poner los procedimientos que yo utilizo por si le pueden servir a alguien para que resulte más práctico a la hora de preparar ciertos platos.
Sacamos a los puerros la parte más verde y dura, los lavamos bien y los troceamos. Los ponemos a remojo cuatro horas cambiando el agua tres o cuatro veces. Los escurrimos bien e introducimos en una bolsa grande cuidando que queden estirados y formando una capa fina. Los congelamos y cuando ya estén duros los golpeamos para que se desmoronen, los volvemos a meter en la bolsa y ya quedan listos para retirar los que necesitemos en cada ocasión.
Aquí las tenemos listas para meter en el congelador:
Remojamos el brócoli durante 24 horas cambiando cuatro o cinco veces el agua, lo ponemos a hervir en agua fría, dejamos cocinar cinco minutos, lo escurrimos, dejamos enfriar y congelamos en una bolsa poco apretado para que cuando esté congelado podamos tomar la porción deseada.
Trituramos dos cebollas con tres dientes de ajo, lo ponemos a remojo en un bol con agua durante cuatro horas, de vez en cuando lo escurrimos sobre un colador, las volvemos al bol y le ponemos agua nueva, así varias veces. Las escurrimos finalmente, con una cuchara prensamos sobre el colador para retirar toda el agua posible. La metemos en una bolsa aplastándola para que quede una capa fina. La congelamos y cuando está dura rompemos la lámina en trozos y vamos cogiendo a medida que vamos necesitando.
Si queremos cortarla más menuda la podemos meter así congelada en la picadora que en unos segundos la pica del tamaño que deseemos.
Las judías verdes las preparo en trozos no muy grandes y las pongo a remojar 24 horas cambiando el agua varias veces. las pongo en agua fría al fuego y las dejo hervir diez minutos, las escurro, las dejo enfriar y las congelo en una bolsa amplia, de manera que queden extendidas, cuando están congeladas las desmorono y ya quedan listas y sueltas para utilizar en la ocasión deseada.
Compro pimientos rojos, que sean de carne gruesa y pesada, los corto en tiras anchas, los remojo 12 horas, cambiando varias veces el agua, los pongo al fuego en una olla con agua fría. Cuando hierven los dejo cocer más o menos diez minutos, los escurro, dejo que enfríen un poco y les retiro la piel.
Cuando esté frío lo envasamos, metemos al congelador y lo tenemos listo para ponerlo a cocinar en la ocasión deseada.
El tomate es uno de los vegetales más problemáticos, por eso es mejor consumir poca cantidad y en conserva, pero debe ser entero, no triturado ni frito. Como aunque compremos un bote pequeño nos va a resultar demasiado para utilizarlo en una sola vez, debemos desechar el líquido, enjuagar cada tomate, usar el que necesitemos y el resto los envolvemos de uno en uno en papel film y también los congelamos.
Es preferible comprar los guisantes congelados pero de todos modos yo los pongo a cocer en agua fría y cuando están tiernos los escurro, dejo enfriar y los vuelvo a congelar en una bolsa, formando una capa fina, poco apretados para que no formen bloque; al endurecer los desmorono y guardo de nuevo en la bolsa. Así quedarán sueltos y puedo coger los necesarios en cualquier momento.
La zanahoria la cortamos en trozos pequeños, la remojamos 24 horas cambiando varias aguas, la ponemos a cocinar en agua fría, cuando hierva la dejamos cocer unos cinco minutos y la pasamos a otra olla que tendremos con agua hirviendo, cocinamos hasta que esté tierna. La escurrimos.
Dejamos enfriar y congelamos en una bolsa, aplanándola y procurando que no quede muy apretada.
Cuando se congele la golpeamos para que se desmorone y así guardarla de manera que nos sea cómodo ir tomando las porciones deseadas.
Los pimientos verdes, ya sean italianos o blancos, como los de la fotografía, les saco el tallo con las semillas, los lavo por dentro y por fuera, dejo en remojo cuatro horas cambiando el agua varias veces, luego los pongo en una olla con agua fría, les doy un hervor, escurro y dejo enfriar.
Cuando están fríos los congelo y están listos para freír así enteros o para cortarlos y añadir a otros platos.
Separamos la coliflor en ramilletes no muy grandes, la remojamos 24 horas cambiando varias veces el agua. La ponemos en una olla con agua fría, la llevamos a ebullición y mantenemos diez minutos al fuego.
domingo, 23 de julio de 2017
Huevos cocidos (duros)
Soy una forofa de los huevos cocidos en todas sus preparaciones (ensaladas, rellenos, encapotados...), y aunque cocerlos parece muy sencillo, y en realidad lo es, conviene aplicar unos pequeños trucos para que queden en su punto.
Es muy desagradable que cuando los pelamos no se despegue bien la cáscara, queden crudos o muy pasados, la yema no quede centrada si los vamos a rellenar, se forme un borde ennegrecido alrededor de la yema…
Aquí pongo como los hago y me parece la forma más idónea para solucionar los pequeños problemas que se nos pueden presentar.
Primeramente para que pelen bien pongo el agua a hervir con un chorro de vinagre, cuando está hirviendo deposito los huevos ayudándome de una cuchara para que no sufran pequeños golpes que puedan llegar a romper la cáscara.
Cuando vuelven a hervir los dejo cocer diez minutos moviéndolos continuamente con la misma cuchara, sobre todo al principio, para que la yema quede centrada. Enfriamos y pelamos debajo del chorro de agua del grifo.
Ahora que si queremos que se despegue bien la cáscara y nos queden unos huevos duros de lujo los coceremos al vapor.
Los introducimos en el cestillo que utilizamos para cocer al vapor cuando esté hirviendo el agua y los dejamos unos nueve o diez minutos dependiendo del tamaño del huevo y de como nos gusten de pasados, si deseamos que la yema no quede completamente cuajada los cocinamos solamente seis minutos.
Incluso si estamos cocinando al vapor otra cosa, como unas verduras, los lavamos bien y los colocamos encima, en cuanto pase el tiempo deseado los retiramos y pasamos por agua fría.
Si lo que queremos es un huevo pasado por agua los dejaremos hervir durante tres o cuatro minutos, según nos guste más o menos cuajado. Se come con una cuchara, retirándole exclusivamente la parte superior de la cáscara.
sábado, 5 de noviembre de 2016
Aprovechar el jugo de los asados
Cuando hago un asado de pollo o carne casi siempre me sobra jugo. Es una pena desaprovecharlo ya que tiene todo el sabor de la carne, el vino, las verduras…
Yo lo pongo en una bolsa de hacer cubitos de hielo y así cuando me parece que le va bien a cualquier plato que estoy haciendo no dudo en ponerle la cantidad que considero oportuna.
Aprovechar el caldo de cocer marisco
Cuando cuezo marisco, como nécoras, centollos, cigalas... el agua de cocer la pongo en una cubitera, la congelo y luego vacío los cubitos en una bolsa de plástico. Así siempre los tengo listos cuando hago un plato de pescado al que tengo que añadir algo de caldo.
Hago lo mismo cuando cuezo pescado, rape, merluza...
Cuando necesito caldo de pescado cojo unos cuantos de cada uno, así resulta un rico caldo de pescados y mariscos variados.
También podemos hacerlos directamente en una bolsa para cubitos de hielo, así ya quedan guardados sin más.
El día que hago mejillones al vapor, siempre congelo el agua que sueltan junto a cinco o seis mejillones, con una de sus conchas cada uno. Así cuando hago paella se la añado y los mejillones con la concha me sirven para adornarla.
sábado, 1 de junio de 2013
Caldo gallego (matizaciones)
Tanto estos chorizos como el unto son puramenente artesanos,
procedentes de una matanza casera de la zona de Lugo y los cerdos han sido alimentados con productos
naturales.
El unto no es más que la grasa que recubre el intestino, salada y envuelta de una forma determinada, variando de una provincia a otra. Generalmente se utiliza el de las matanzas del año anterior, pues no debe ser fresco, conviene que haya cogido un punto de rancio.
Sin embargo los chorizos deben estar poco curados, los que tienen un proceso más largo de curación son los que se utilizan para comer en crudo y los más frescos para cocer con cachelos, en los cocidos, laconadas y para echar al caldo.
Cuando hacemos un caldo gallego de verdura, a mi forma de pensar, nunca pueden faltar, los chorizos, el unto, y un buen trozo de tocino entreverado (que lleva carne y grasa en capas). Aparte de esos tres ingredientes podemos mejorarlo poniendo alguna carne salada más como: espinazo, lacón, oreja, costilla, morro... y también ternera: falda, jarrete, aguja, huesos de caña o rodilla... Eso ya es al gusto del cocinero o de la disponibilidad en ese momento.
Ahora que viene el tiempo más caluroso el caldo queda relegado hasta que vuelva el frío, pero yo de todas maneras cada año, en el momento en que los grelos están en su explendor, congelo dos o tres paquetitos para hacer otros tantos caldos, pues yo no puedo estar tanto tiempo sin comerme un platito, haga calor o no... jajaja.
En el verano, aunque no hay grelos, lo podemos hacer de berzas, repollo o judías verdes, también quedan muy buenos.
domingo, 13 de febrero de 2011
Para que las patatas queden sueltas al freírlas
sábado, 4 de diciembre de 2010
Mariscos, métodos y tiempos de cocción
Los mariscos vivos los pondremos a cocer en agua fría y los muertos en agua hirviendo, con la excepción de percebes, camarones y bígaros que los pondremos siempre en agua hirviendo.
Los tiempos de cocción son:
Centollo de 12 a 20 minutos.
Buey de 15 a 20 minutos.
Nécoras 5 o 6 minutos.
Percebes 1/2 minuto.
Cigalas de 2 a 3 minutos.
Camarones 1/2 minuto.
Langosta y bogavante de 15 a 25 minutos.
Langostino de 1 a 2 minutos.
Bígaros (minchas o caramuxos) 3 minutos.
Cañaíllas o caracolas de mar de 10 a 15 minutos.
Las almejas, berberechos y mejillones los coceremos al vapor, en una olla sin agua, bien tapada. En cuanto abran las conchas ya estarán listos, si cuecen más merman y se endurecen.
Las oscilaciones en el tiempo de cocción dependen del tamaño del marisco que vamos a cocer.
Los tiempos de cocción se cuentan a partir de que empieza a hervir el agua con el marisco.
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Enharinar pescado
Cuando enharinamos un pescado u otro alimento para freír, lo más práctico es poner la harina que vamos a usar en una bolsa de plástico, luego introducimos el alimento, sacudimos un poco la bolsa y nos queda enharinado uniformemente y sin manchar nada.
En la foto enharinando unas rodajas de congrio.
jueves, 29 de octubre de 2009
Consejos sobre la conservación del pescado
Cuando guardo pescado en la nevera de un día para otro, para que se conserve mejor, lo pongo en un recipiente forrado con dos o tres trozos de papel cocina, luego lo tapo normalmente. El agua que suelta ayuda a que el pescado se estropee antes. El papel de cocina absorbe ese líquido y lo mantiene seco.








































