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Generalmente, con algunas excepciones, las cantidades son para cuatro personas.

martes, 10 de febrero de 2015

Caldo de matanza


Ya sé que esta entrada no será de las más populares porque en los últimos tiempos la casquería goza de poca estima, pero yo no quiero dejar de ponerla porque este plato está ligado a mis recuerdos de la matanza del cerdo cuando era niña.
La verdad es que en casa de mis padres nunca se hizo, pero sí en casa de mi tía, en su recuerdo aquí lo presento.
Le llamo caldo de matanza porque solamente se hacía en ese momento. En su elaboración se utilizaban las costillas que se habían adobado junto a la zorza, los sesos del cerdo, las tripas que sobraban de la elaboración de los chorizos y morcillas y patatas gallegas kennebec.

No pongo cantidades porque se ajustan al gusto de cada uno.

Para su realización se adoban las costillas el día anterior con abundante ajo, pimentón dulce y picante, una pizca de orégano y sal.
Las tripas las compro saladas, las lavo y las pongo a remojo para desalarlas durante seis o siete horas, las cuezo hasta que están tiernas y las troceo.
Lavamos los sesos en agua fría, les retiramos la telilla que los recubre y los troceamos. 
Ponemos al fuego una olla con agua y las costillas, cuando están casi cocidas ponemos las patatas chascadas en trozos no muy grandes y cuando éstas estén casi a punto añadimos las tripas y los sesos. 
Cocinamos diez minutos más, reposamos otros cinco y servimos caliente.

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