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Generalmente, con algunas excepciones, las cantidades son para cuatro personas.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Melgacho guisado


El melgacho es un pequeño escualo de carne suave, una única espina central cartilaginosa y piel muy dura y difícil de eliminar por lo que generalmente en las pescaderías ya lo presentan sin ella y eviscerado. Es imprescindible que esté muy fresco en el momento de adquirirlo.
También se conoce por el nombre de pintarroja o lija, debido a su áspera piel.
Antiguamente era muy económico y aunque ahora tampoco tiene un precio elevado, su consumo era muy habitual en los hogares marineros.
Es un pescado abundante en la costa gallega apreciado por muchos y casi desconocido para otros, por lo que no se comercializa demasiado, aunque es muy apropiado para los niños por su escasez de espinas y su suave carne.
A pesar de que admite diferentes preparaciones, la forma más común es comerlo guisado y como no tiene demasiado sabor se acostumbra a adobar con ajo y perejil el día antes de cocinarlo.
Si lo guisamos también es conveniente utilizar caldo de pescado en lugar de agua para potenciar su sabor.
Su tamaño es pequeño por lo que generalmente es necesario poner uno por persona.
Los ingredientes son para una ración, los multiplicaremos por el número de comensales.
Aunque podemos guisarlo de diferentes maneras hoy me decanto por prepararlo en crudo.

                                               



Ingredientes:
1 melgacho de 400 grs. más o menos
1 diente de ajo
Una rama de perejil
½ cebolla mediana
1 trozo de pimiento rojo o verde
Un chorretón de vino blanco
2 patatas pequeñas
3 cucharadas de aceite
Azafrán
Un vaso de caldo de pescado con la sal y el azafrán.




Cortamos el pescado en trozos, lo salamos y lo adobamos con ajo y perejil. Lo guardamos en la nevera unas horas, mejor hasta el día siguiente.







En una cacerola ponemos una capa de cebolla cortada en juliana, encima una de pimientos.
















A continuación una capa de patatas cortadas en rodajas finas.













Regamos con el aceite, el chorro de vino blanco y el caldo de pescado sin llegar a cubrir las patatas.






Tapamos bien la cacerola y cocinamos hasta que las patatas estén tiernas.
Ponemos encima el pescado y cocinamos todo junto con la cacerola tapada durante cinco minutos, le damos un reposo de otros cinco y listo para emplatar.


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